sábado, 16 de abril de 2011

CONSIGNA 7 NARRATIVA

CONSIGNA 7: NARRATIVA
“VIDA DE AGUSTIN DE ITURBIDE”

Era el 27 de septiembre de 1783 cuando pude escabullirme entre la gente mayor que se encontraba alborotada porque doña Josefa Aramburu había dado a luz a su hijo, al cual llamarían Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu. En la hacienda de don Joaquín Iturbide en Valladolid, Morelia, siempre se vivió con estricto apego a las enseñanzas militares, esa fue la razón por la que Agustín desde muy pequeño se integró a sus filas, cambió los juegos de niños de nuestra edad, por las armas. A mí me consideró siempre como su fiel compañero, porque yo sólo le llevaba escasos cuatro años, pero su carácter recio nunca le permitió mostrar sus sentimientos, siempre se mostró estricto con la gente que le rodeábamos.

    Ingresó al Seminario pero pronto cambio su vocación religiosa, que no era lo suyo, por la carrera militar integrándose al regimiento de su ciudad en 1797, destacando en el manejo de armas. 

    Desde su entrada al ejército real español, adquirió notoriedad por la persecución de los primeros rebeldes. En 1813 el virrey Félix María Calleja lo ascendió a coronel y le dio el mando del regimiento de Celaya, para después darle el control militar supremo de la intendencia de Guanajuato.  Recuerdo que cada ascenso que logró era una gran victoria para él, lo llenaba de júbilo, porque se sentía más español que mexicano y cuando el cura Hidalgo lo invitó a formar parte en la lucha por la independencia de nuestro país, se negó a hacerlo, le insistí para que luchara por su gente no contra ella, pero su orgullo lo dominaba, sus intereses se enfocaban en ocupar cargos importantes, porque pensaba que el país siempre estaría en manos españolas y él lograría estar en el mejor lugar.

    Participó en la batalla del Monte de las Cruces, peleó contra Morelos, logró capturar a Albino García y venció a Rayón, lo cual le valió el grado de coronel.  En esas batallas ganó la fama de sanguinario.  Cometió toda clase de excesos que provocaron fuera acusado y absuelto en 1816.   Con el coraje que esto le causó me comentó que regresaría con más fuerza,  que él no se dejaría vencer tan fácilmente y que por ahora se retiraría de la actividad militar.

    En 1820 llamaron a Iturbide y pusieron bajo sus órdenes a tropas selectas, asignándole la misión de combatir y eliminar al principal caudillo insurgente: Vicente Guerrero.  Pero Iturbide tenía sus propios planes; pronto se convenció de que la lucha contra Guerrero sería prolongada y cruenta, y por ello decidió pactar con él.  En un principio a Guerrero no le convencía esta actitud de Iturbide porque siempre había combatido contra los insurgentes, pero ante la insistencia y argumentos de Agustín, deciden sellar su unión en el conocido “Abrazo de Acatempan” y posteriormente el 24 de febrero de 1821 proclamaron el Plan de Iguala o de las Tres Garantías.   El virrey no aceptó el plan y puso fuera de ley a Iturbide, pero este ganó el apoyo de la mayoría del ejército realista.  Agustín me dijo ---- Ya ves mi amigo, todo va saliendo según lo planeado.  Me sorprendía su frialdad para todo lo que hacía, sólo lo movían su orgullo y sus propios intereses.

    El 24 de agosto firmó con el virrey don Juan de  O’Donojú los tratados de Córdoba, donde se reconocía la independencia de la  Nueva España quedando como un imperio independiente.  Por lo tanto el 27 de septiembre de 1821, Iturbide entró a la Ciudad de México junto al Ejército Trigarante, todo era alegría y felicidad, por fin lo habíamos logrado, la Independencia de México.

    España no reconoció la separación de México e Iturbide después de hábiles maniobras, ocupó el trono, siendo coronado en una solemne ceremonia, sin embargo su imperio fue efímero, lleno de disturbios y en 1823 tuvo que abandonar el país, viajo a Europa y regreso un año después con la intención de recuperar el trono, pero ignoraba que el Congreso lo había puesto fuera de la ley; que triste me sentí ver las vueltas que daba la vida de mi amigo, sin embargo ya qué se podía hacer.
Posteriormente el 14 de julio de 1824, cuando desembarcó en Soto, la Marina, Tamaulipas, fue detenido y días más tarde moriría fusilado.

    Sin embargo su aguerrida lucha no fue bien conducida, porque sus intereses personales siempre estuvieron de por medio, su orgullo, su arrogancia y su confusión de la vida lo llevaron a tener un final trágico  y como enseñanza para algunos políticos  actuales es  que el actuar de la nación es lo que importa no los propios.




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